La Maestra Soledad.

ElidethAbreu

La Maestra Soledad.

Borda la tarde en silencio
con su dedal de amapola;
la tiza le pinta un sueño
sobre la pizarra sola.

Tras los cristales antiguos
se van durmiendo los patios,
y un ruiseñor en la higuera
desata su canto claro.

La maestra tiene un huerto
detrás de la casa blanca:
dos limoneros floridos
y una ilusión que no habla.

Cuando la campana llama
a los zagales del pueblo,
ella recoge sus libros
y guarda un suspiro dentro.

Pasa la brisa del campo
con olor a yerbabuena;
la maestra cierra el libro
y mira lejos, serena.

Por el camino de polvo
trota un caballo alazano;
ella recuerda aquel mozo
que nunca tomó su mano.

¡Ay, qué jardín tan secreto
le florece en el regazo!
Corrige letras y cuentas,
pero sueña con abrazos.

Cuando la noche se enreda
en los rosales del huerto,
la maestra apaga el quinqué
y habla con sus recuerdos.

Bajo la luna de junio,
junto a la fuente dormida,
guarda una flor en su libro:
la que no tuvo en su vida.

  • Autor: Ellie (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 13 de octubre de 2026 a las 14:26
  • Comentario del autor sobre el poema: Poema pensado sobre tantas educadoras que ingresaron jovencitas a la enseñanza siguiendo su vocación o deseos de ayudar a niños de familias numerosas a que aprendieran a leer, escribir y pudieran avanzar a institutos o universidades. La Señorita Soledad Cabral es una de ellas, se quedó aferrada a sus estudiantes, los miró crecer y mudarse a otras zonas para seguir aprendiendo, hacerse profesionales y formar familias. A sus 82 años sigue alfabetizando a niños en su casa antigua y solitaria y dice ella tuvo muchos pretendientes, pero que el amor de su vida era la escuela y sus estudiantes. Es una mujer alegre, respetable y una maestra reconocida por su labor.
  • Categoría: familia
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Mujer.


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