Donde muere el frío

Francesco_Corrales

Andaré tu camino,

bajaré tu barranco,

me bañaré en tu lago

y beberé el milagro

de tus labios, si llego

a entrar en tu santuario.

 

Probemos nuestros besos

sin caer en excesos,

y juntemos las manos

al demostrar amarnos.

 

Quiero hablar sin pudor:

deseo ver tu ardor;

sentir en mi interior

mi frío y tu calor.

Deléitame, mi amor,  

sin calmar tu fervor.

 

Cuando el sol ponga sello

a nuestro desenfreno

y empiece a irse el relente,

te miraré de frente

y en tus ojos veré

que tu alma me infunde algo,

algo que durará

para siempre; eternamente.

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  • Autor: Francesco_Corrales (Online Online)
  • Publicado: 13 de octubre de 2026 a las 11:29
  • Comentario del autor sobre el poema: Este es el poema en el que he estado trabajando durante estos días. A diferencia del anterior, aquí también he intentado añadir alguna rima, aunque, como nunca lo había intentado, creo que ha quedado bastante irregular. Pese a ello, he intentado que, al menos, fuera ligeramente musical (sobre todo cuando debía serlo). De lo que sí que me siento orgulloso es de cómo he construido la narrativa y de lo que cuenta el poema. En él, se narra el viaje de un encuentro íntimo entre dos personas. Empieza con el deseo y la anticipación sensual, pasa por el nerviosismo y las ganas del momento previo, se adentra en la pasión pura del acto y, finalmente, desemboca en la calma del amanecer, donde la intensidad física se transforma en un amor profundo, dulce y sincero. El ritmo y la estructura están pensados de la siguiente forma: Primera estrofa (El deseo): Tiene un ritmo dulce y muy musical, lleno de vocales abiertas que van cargándose poco a poco de sugerencia y erotismo. Segunda estrofa (Antes del acto): Es más breve y tiene más rima. Representa ese instante justo antes de unirse, con esa impaciencia y esas ganas contenidas que hacen que todo se sienta más rápido. Tercera estrofa (La pasión): Es el encuentro en sí. Aquí el ritmo es constante y directo, reflejando el pulso y la conexión rítmica de dos personas que saben exactamente lo que buscan, y lo encuentran el uno en el otro. Cuarta estrofa (La calma del alba): Es el reposo. Los cuerpos ya están cansados y las palabras se vuelven más lentas y pausadas, como un suspiro tras la tormenta. En esta estrofa he añadido un ligero detalle al final: todo el poema sigue una medida estricta de 7 sílabas, pero la última línea tiene 8 aposta. Elegí el número 8 porque simboliza el infinito, y así acompaña a la palabra «eternamente». Espero que os guste, y os animo a que le intentéis dar un significado propio al poema. Como siempre, estoy abierto a recibir cualquier crítica constructiva. © 2026 Francesco_Corrales. Todos los derechos reservados.
  • Categoría: Amor
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Romanticos.


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