Andaré tu camino,
bajaré tu barranco,
me bañaré en tu lago
y beberé el milagro
de tus labios, si llego
a entrar en tu santuario.
Probemos nuestros besos
sin caer en excesos,
y juntemos las manos
al demostrar amarnos.
Quiero hablar sin pudor:
deseo ver tu ardor;
sentir en mi interior
mi frío y tu calor.
Deléitame, mi amor,
sin calmar tu fervor.
Cuando el sol ponga sello
a nuestro desenfreno
y empiece a irse el relente,
te miraré de frente
y en tus ojos veré
que tu alma me infunde algo,
algo que durará
para siempre; eternamente.