Con trazo vivo
y el nácar de una obra,
en su esencia el pintor
cristaliza su deseo.
En el lienzo se posan
arrobadas miradas
y elogios silenciosos
que acarician su ego.
Al recibir un galardón
en su pecho se anida
una intensa emoción.
Su voz enmudece
y abraza en la distancia
a todos los presentes.
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Autor:
Llaneza (
Online) - Publicado: 13 de octubre de 2026 a las 10:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3

Online)
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