«Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.»
Eduardo Galeano (1940-2015)
Llegaron desde el mar, de niebla y sal,
trayendo un dios ajeno en sus navíos;
nosotros respirábamos en paz,
dueños de las montañas y los ríos.
Teníamos el orbe y la raíz,
y el pulso de la vida por bandera,
mientras ellos, con casco y con fusil,
traían la “palabra verdadera”.
Pidieron que cerrásemos los ojos,
sometidos al son de su plegaria;
nos hablaron de reinos portentosos,
de una fe grandiosa, extraordinaria.
Y cerramos los ojos, confiados,
buscando en sus arengas el consuelo;
mientras tanto, el pueblo ilusionado
recibía la promesa del cielo.
Pero abriendo los párpados de nuevo,
el viento había cambiado de frontera;
nuestras manos, heladas por el miedo,
sostenían la Biblia extranjera.
Robaron nuestro hogar de paja y barro,
combatimos, les hicimos la guerra
y entendimos el precio del milagro:
conseguimos su fe, y ellos la tierra.
El Libro nos promete el paraíso,
Jesucristo nos ama en el destierro,
pero el suelo que pisan nuestros hijos
ahora le pertenece a otro pueblo.
Un trueque despreciable y degradante,
una herida que sangra en lo profundo;
rezamos a su dios a cada instante,
mientras ellos destruyen nuestro mundo.
-
Autor:
El desalmado (
Offline) - Publicado: 12 de octubre de 2026 a las 07:06
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.