Una cuqui sonetista
vino a leerse mi escrito
y me dijo, Rosarito,
estás ya mal de la vista.
Tu décima me despista,
te lo digo con respeto.
¿No escribías un soneto?
tu fracaso me sonroja,
porque yo a la pata coja
te escribo el primer cuarteto.
Por el baño y la cocina
la perseguí con la escoba
y colándose en mi alcoba
se escondió tras la cortina.
La cucaracha ladina
sin remedio se perdió
la madre que la… crio,
que me quiso demostrar
que en esconderse y versar
era más lista que yo.
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Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 11 de octubre de 2026 a las 06:34
- Categoría: Humor
- Lecturas: 1

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