No sé por qué tuve que hallarte en esta vida,
si aun estando tan distantes nos seguíamos queriendo;
sabíamos que era un amor prohibido, una pasión escondida,
pero ¿eran aquellos besos que aún seguías sintiendo?
Sabíamos que entre los dos no había un destino,
pero llegaste a mi vida al cruzarse tu mirada;
fue tan solo una sonrisa que nos abrió el camino,
y la distancia se hizo corta cuando quedé en tu mirada.
Mi corazón te abrió la puerta y llegaste cierto día,
y no pasó mucho tiempo para hacerte mi obsesión;
quise frenar mis sentimientos, aunque tú eras mi alegría,
quise apagar aquella llama, pero pudo más mi corazón.
Y ahora sigo aquí, en silencio, cada día soñándote,
eres de esos grandes amores que desordenan nuestra vida;
hoy no encuentro otro remedio que continuar amándote,
aunque al no tenerte cerca vuelva a sangrar mi herida.
Hoy comprendo que mi pecho no obedece a la razón,
sabemos que es prohibido y que la gente hablará;
¿qué nos importa lo que digan si nos une el corazón?
Que murmuren cuanto quieran, nuestro amor resistirá.
Y si el destino algún día nos separa para siempre,
guardarás en mis recuerdos un especial lugar;
porque hay amores que se quedan para siempre,
y aunque nunca sean eternos, son eternos al amar.
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Autor:
Federico Mendo Sánchez (
Online) - Publicado: 10 de octubre de 2026 a las 11:52
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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