Federico Mendo Sánchez

UN AMOR QUE DESAFÍA LA RAZÓN

No sé por qué tuve que hallarte en esta vida, 

si aun estando tan distantes nos seguíamos queriendo; 

sabíamos que era un amor prohibido, una pasión escondida, 

pero ¿eran aquellos besos que aún seguías sintiendo?

 

Sabíamos que entre los dos no había un destino, 

pero llegaste a mi vida al cruzarse tu mirada; 

fue tan solo una sonrisa que nos abrió el camino, 

y la distancia se hizo corta cuando quedé en tu mirada.

 

Mi corazón te abrió la puerta y llegaste cierto día, 

y no pasó mucho tiempo para hacerte mi obsesión; 

quise frenar mis sentimientos, aunque tú eras mi alegría, 

quise apagar aquella llama, pero pudo más mi corazón.

 

Y ahora sigo aquí, en silencio, cada día soñándote, 

eres de esos grandes amores que desordenan nuestra vida; 

hoy no encuentro otro remedio que continuar amándote, 

aunque al no tenerte cerca vuelva a sangrar mi herida.

 

Hoy comprendo que mi pecho no obedece a la razón, 

sabemos que es prohibido y que la gente hablará; 

¿qué nos importa lo que digan si nos une el corazón? 

Que murmuren cuanto quieran, nuestro amor resistirá.

 

Y si el destino algún día nos separa para siempre, 

guardarás en mis recuerdos un especial lugar; 

porque hay amores que se quedan para siempre, 

y aunque nunca sean eternos, son eternos al amar.