Moría en voz alta,
su imagen era una mancha.
Una oveja en apariencia,
un aullido para cada ocasión.
Con bondad intermitente,
era sed o represión.
Era su jaula,
con cerrojo desde adentro.
Se extirpó la cordura
cuando se reconoció en su origen:
con filo cercenó el lazo.
Se pensó bifurcado
y no volvió más.
Tenía ojos de pozo
que no abrevan el perdón.
Cedía solo si huía:
esa era su concesión.
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Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 9 de octubre de 2026 a las 18:11
- Comentario del autor sobre el poema: El poema habla de una fractura interior, pero no desde una perspectiva clínica sino ontológica: la relación con el origen, la identidad, la libertad, la conciencia y la autonegación. La escisión del sujeto termina siendo una forma de existencia.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Existenciales.

Offline)
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