Te vi.
Y el tiempo se detuvo un segundo.
No hizo falta mucho.
Solo una mirada.
A veces la vida no avisa.
Simplemente llega y te cambia todo.
Desde entonces te pienso en lo cotidiano.
En el café de la mañana.
En la noche cuando todo calla.
No necesito prometer eternidades.
Solo decirte esto, simple y verdadero:
*En mi corazón escrito está tu nombre.*

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