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En tu sonrisa perdí la razón.

Te vi.

Y el tiempo se detuvo un segundo.

No hizo falta mucho.

Solo una mirada.

 

A veces la vida no avisa.

Simplemente llega y te cambia todo.

 

Desde entonces te pienso en lo cotidiano.

En el café de la mañana.

En la noche cuando todo calla.

 

No necesito prometer eternidades.

Solo decirte esto, simple y verdadero:

 

*En mi corazón escrito está tu nombre.*