Si el paladar guardara por descuido
el rastro suspendido de tu nombre,
y ese aroma de bosque en la mirada
regresara a habitar los días lentos;
si tu risa de agua contenida,
y el nido de tu callada pausa,
fuesen de nuevo el centro de la casa;
Si tu mano envolviera mi destino
con su firme y callada geometría,
y el roce de los labios suspendidos,
fuera un pacto de paz sobre la sombra,
un refugio sin grietas ni dolores,
porque medí tu boca con el alma
en un tiempo de tregua y de vigilia.
Entonces, amor mío, en la distancia,
comprendería al fin que la llovizna
no es olvido que cae,
sino tu arquitectura de neblina
que regresa a salvarme.
-
Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 8 de octubre de 2026 a las 14:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.