En la ciudad el viento no avisa.
Llega.
Se lleva las hojas,
los papeles mal puestos en la mesa,
las conversaciones a medias.
Tú estás aquí.
Ahora entiendo.
No fue que no quisieras quedarte.
Es que eres el viento,
y el viento no se queda, aunque quiera.
Yo en cambio, soy la casa con ventanas abiertas;
todavía.
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Autor:
Alguien que aprendió (
Online) - Publicado: 8 de octubre de 2026 a las 01:18
- Categoría: Triste
- Lecturas: 2

Online)
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