Hay una paz,
tan suave y tenue,
en no quererte.
Dulce vacío,
brillante.
Una mañana fría de otoño.
Hay una paz,
tan lenta y cansada,
en no odiarte.
Perdimos el nosotros
entre los pedazos del desastre.
Blanco, nulo.
Todo era tan frío.
Nieve.
Y, poco a poco,
como el agua de un arroyo,
broté.
Viva.
Roja.
Silvestre.
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Autor:
Lidón M. La Cerillera (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 17:21
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: RIVAS JOSE
- En colecciones: De vuelta.

Online)
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