Se creyó pez
y con la lengua
pegó sus escamas.
Con la chapa en la frente
arremetió
con obstinación de maza.
Sangró su nariz
y por fin sintió que nadaba.
Dos anzuelos como amuletos
debajo de su almohada.
Era el único de su especie:
apenas un remedo de cardumen.
Tenía la delgadez del barro,
el peso que no sostiene la agalla.
Moría en la superficie,
solo si respiraba.
Un día aceptó:
solo siguió la corriente.
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Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 09:21
- Comentario del autor sobre el poema: El poema despliega una imaginería de resistencia absurda, donde el intento de ser pez se convierte en metáfora de la obstinación humana: golpes de maza contra lo imposible, hasta que la aceptación llega como rendición a la corriente.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Surrealismo existencial.

Offline)
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