Sin horizontes
y perseguido por la niebla
desato la palabra
que produzca primaveras;
Me estaciono en la esquina del destino
con una flor en mi mano izquierda
esperando un vuelo de gaviota
que subraye el horizonte.
Soy un pivote de la lluvia,
y en mis venas colisionan
los inviernos…
Sin embargo, los mundos
se agrupan en mi interior
como países con banderas extrañas
que flamean en un incipiente adiós.
Soy el corazón de una poesía
que ya no existe
y el futuro está arrastrado por verbos
que insinúan un mediodía.
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Autor:
edgardo vilches (
Online) - Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 07:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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