edgardo vilches

EL MEDIO DÍA

Sin horizontes

y perseguido por la niebla

desato la palabra

que produzca primaveras;

 

Me estaciono en la esquina del destino

con una flor en mi mano izquierda

esperando un vuelo de gaviota

que subraye el horizonte.

 

Soy un pivote de la lluvia,

y en mis venas colisionan

los inviernos…

 

Sin embargo, los mundos

se agrupan en mi interior

como países con banderas extrañas

que flamean en un incipiente adiós.

 

Soy el corazón de una poesía

que ya no existe

y el futuro está arrastrado por verbos

que insinúan un mediodía.