Por meses no pude decir tu nombre
sin que se me quebrara algo en la boca.
Lo esquivaba:
Decía; ella, decía; alguien, decía nada.
Ayer, sin querer, lo dije en voz alta
pidiendo un café.
Y no pasó nada.
La muchacha me dio el cambio,
afuera seguía haciendo calor.
Tu nombre, al fin, volvió a ser solo un nombre,
y eso fue una forma extraña de victoria.
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Autor:
Alguien que aprendió (
Online) - Publicado: 7 de octubre de 2026 a las 00:57
- Categoría: Perdón
- Lecturas: 1

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