A VECES NO IMPORTA EN QUÉ LENGUA ESCRIBIMOS (1).

Nkonek Almanorri

 

 

 

A veces no importa en qué lengua escribamos al menos que queramos hacerlo exclusivamente para una parte concreta de una sociedad también concreta. Tampoco debería importar tanto el nivel de perfección académica si a cambio se logra transmitir los más altos valores del humanismo que llevamos dentro dado que lo que importa de verdad es la transmisión de éstos, las ideas que cubren nuestro pensamiento.

La inmensa mayoría de los escritos, artículos, novelas e incluso libros de historia que resumen la vida y el pensamiento literario y por lo tanto humano de África y de los africanos están escritos en lenguas foráneas de África es decir: el árabe, francés, castellano y principalmente en inglés, son las lenguas dominantes aquí en mi continente, África; muy poco se ha dejado y se deja para las lenguas maternas del continente, o sea: las lenguas nacionales del alma nativa. Una de las mayores obras literarias de la lengua castellanas, "Los cuarenta Episodios Nacionales" y que abarca la Historia reciente de España, no estudiada con plenitud en las escuelas ni universidades, fue escrita por un africano de las Islas Canarias que hubo de aceptar por imposición la lengua colonial de España para dicha obra, fue D. Benito Pérez Galdós. Así mismo el argelino Kateb  Yacine - al que conocí de manera personal -, hubo de escribir toda su obra en francés y árabe, la primera de la Francia colonial y la segunda de los invasores árabes en África antes de poder usar la suya propia, el tamazight también mi lengua precolonial, siendo éste uno de los mayores lastres que ha sufrido y aún sufre África: escribir, pensar y por lo tanto sentir con un pensamiento ajeno lingüísticamente.

La mayoría de estas personas que escribimos, de estos escritores que sentimos y nos sentimos en un alma emocionalmente ajena, no rechazamos nunca escribir en esas lenguas coloniales, ni tan siquiera sentimos odio o rechazo hacia sus lenguas de origen como ellos sí la sintieron y las siguen sintiendo hacia las nuestras hasta el punto de hacerlas desaparecer; todo lo contrario: sentimos que por medio de éstas universalizamos nuestra realidad social y cotidiana, exponemos y hacemos saber de nuestros sentimientos y a la vez avisamos de una realidad que aunque desconocida (África es la Madre Ausente y Desconocida) está ahí, siempre presente.

Un 24 de Diciembre por la tarde de hace 27 años - víspera de Navidad - me encontraba yo en el aeropuerto de Bilbao a punto de coger un avión para Canarias, para África. Con ese viaje daba por acabado, en aquel  momento, una estancia de vida de más de diez años en distintos países y lugares de Europa y también de España. La casualidad dio que el avión tuviera un retraso de salida y este hecho me llevó a la cafetería para cenar y fue allí en una silla al lado de la que escogí para sentarme donde vi que alguien se dejó olvidada una novela que hablaba, precisamente, de África: la novela era "Todo se desmorona" del nigeriano Chinua Achebe. Confieso que tuve la intención de dejarla al camarero por si venían a recogerla, pero también pensé que si vendrían a por ella yo mismo la entregaría dado de que me entraron dudas de que esta llegara de nuevo a las manos de su dueño: nunca llegó a ellas y hoy está en mi biblioteca.

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  • Autor: Nkonek Almanorri (Offline Offline)
  • Publicado: 6 de octubre de 2026 a las 14:58
  • Categoría: Sin clasificar
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