POR LA PUERTA DE ATRÁS
Me escapé por la puerta de atrás,
sin hacer ruido,
sin mirar hacia atrás.
Jurando que el amor
no volvía a encontrarme,
que ya había aprendido
a no tropezar.
Pero uno nunca sabe
quién te va a tirar la rienda,
ni en qué esquina del mundo
te espera la ocasión.
Yo, que venía de vuelta,
con el corazón en huelga,
fui y me choqué de frente
con tus ojos negros
color incertidumbre.
¡Mirá vos qué desgracia!
Yo que me creía vivo,
yo que decía:
“A mí no me agarran otra vez”.
Pero como dicen ustedes:
“Camarón que se duerme,
se lo lleva la corriente”...
y yo me dormí
mirándote los ojos.
Me libré del amor,
eso creí,
tiré las llaves al río
y me fui.
Pero el amor,
qué guapo,
no respeta despedidas;
se me apareció en tu boca
y volvió a entrar en mi vida.
Tus ojos negros
no prometían nada,
ni juraban eternidades,
ni hablaban de pasión.
Tenían ese misterio
de calle mal alumbrada:
uno sabe que es peligroso
y igual dobla la esquina.
Y yo doblé.
¡Qué querés que te diga!
Me pudo la curiosidad,
esa vieja costumbre
de jugar con fuego
cuando uno ya conoce
las quemaduras.
Ahora ando otra vez
con el corazón de estreno,
aunque juré que no.
Y si esto sale mal,
no voy a echarle la culpa
ni al destino
ni al alcohol.
La culpa fue mía.
Por creer que estaba libre,
por hacerme el indiferente,
por salir por la puerta de atrás
y encontrarme con vos
en la puerta de enfrente.
Me libré del amor,
eso creí,
tiré las llaves al río
y me fui.
Pero el amor,
qué guapo,
no respeta despedidas;
se me apareció en tus ojos
y volvió a entrar en mi vida.
Y ahora, entre nosotros,
como dice el paisano:
“Al que le gusta el durazno,
que se banque la pelusa”.
Yo ya mordí el durazno.
Y qué querés...
estaba rico.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de octubre de 2026 a las 00:01
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2

Offline)
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