Un trayecto fugaz sobre la vía,
en medio de la prisa un cruce audaz.
No hubo roce de piel ni compañía,
solo un clima de encanto tan veraz.
En el cristal brillante que miraba,
el espejo retrovisor fue el inicio.
Tus dos cejas pobladas me enmarcaban
un mirar tan profundo y sin juicio.
Mis ojos verdes brillo le prestaron
al cruzar con tus ojos color miel,
en el espejo retrovisor se hallaron
dejando una marca en nuestra piel.
No era el reloj la bomba de aquel día,
sino la química que me alteró;
mi mente al contemplarte se encendía,
cuando tu firme ojo me atrapó.
Tus manos apretaban el volante,
quise ser el timón de tu pasión,
mientras mi piel sudaba en ese instante
al ver que descubrías mi ilusión.
Me contaste tu historia de improviso
y yo te abrí mi vida en ese viaje;
octubre nos brindó este dulce permiso
de cruzar por la calle sin equipaje.
La próxima vez que vuelva a tu vía,
ya no habrá reflejos en el cristal,
dejaré atrás la distancia fría
para ser copiloto en tu señal.
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Autor:
Emmy (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 5 de octubre de 2026 a las 14:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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