Emma Gissel Gandara Quezada

Espejo Retrovisor

​Un trayecto fugaz sobre la vía,

en medio de la prisa un cruce audaz.

No hubo roce de piel ni compañía,

solo un clima de encanto tan veraz.

​

En el cristal brillante que miraba,

el espejo retrovisor fue el inicio.

Tus dos cejas pobladas me enmarcaban

un mirar tan profundo y sin juicio.

​

Mis ojos verdes brillo le prestaron

al cruzar con tus ojos color miel,

en el espejo retrovisor se hallaron

dejando una marca en nuestra piel.

​

No era el reloj la bomba de aquel día,

sino la química que me alteró;

mi mente al contemplarte se encendía,

cuando tu firme ojo me atrapó.

​

Tus manos apretaban el volante,

quise ser el timón de tu pasión,

mientras mi piel sudaba en ese instante

al ver que descubrías mi ilusión.

​

Me contaste tu historia de improviso

y yo te abrí mi vida en ese viaje;

octubre nos brindó este dulce permiso

de cruzar por la calle sin equipaje.

​

La próxima vez que vuelva a tu vía,

ya no habrá reflejos en el cristal,

dejaré atrás la distancia fría

para ser copiloto en tu señal.