Como cada año, he vuelto a visitarte.
Estabas ahí, tumbada, inerte.
O eso dice la placa
con tu nombre tatuado.
Que ese pedazo de mármol basta
para contener todo lo que fuiste.
Mamá, "sigo intentando hacerlo bien", murmuro,
como si fuera un secreto entre los dos.
Acaricio una flor mojada por la lluvia
intentando recordar
el calor de tus manos,
pero la memoria es traicionera,
mantiene el recuerdo,
sin embargo es incapaz
de devolverme la sensación.
No espero nada.
Solo necesito escucharme frente a ti,
como si tu silencio tuviera el poder
de enderezar mis pensamientos.
Como si quedarme aquí un instante más
pudiese ordenar
todo lo que tengo dentro.
La lluvia empieza a empaparlo todo,
Coloco mi mano sobre el mármol
y me voy.
El año que viene nos veremos
en el mismo lugar.
Mientras tanto te llevo conmigo
en cada palabra,
en cada silencio,
en cada pensamiento.
Hasta entonces, mamá,
Seguiremos encontrándonos,
en la memoria que nos mantiene cerca,
en la lluvia que me recuerda
de donde vengo,
y en cada pequeña señal
que deje impregnada tu esencia.
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Autor:
Andrés DC (
Offline) - Publicado: 5 de octubre de 2026 a las 09:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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