Dejé escrito en mi cuaderno
indicaciones para no olvidar,
abrir los cajones y ventilar
aquellos papeles viejos.
Ambas hicimos la promesa:
quien antes llegue al deterioro:
entrar primeras, y sin sutileza
meter el celular al inodoro.
Si preguntan: era una santa,
medio monja e inocente;
mejor ni revisen sus mantas,
puede haber una serpiente.
Más, una tarde de otoño,
apareciste a mi puerta,
con un candidato gazmoño;
me dejaste desconcierta.
Mi amistad ya no querías,
tenías mucho en juego,
allí fué, te despedías
de tantos años de fuego.
Ahora no se que hacer
con tu secreto guardado,
si santa y pura esconder
o sacar todo y ventilarlo.
—Si me muero, no preguntes,
vos ya sabés qué hacer:
abrí el cajón, buscá mis cosas,
¡y al celular, al inodoro!—
¡AL INODORO! ¡AL INODORO!
¡QUE NADIE SEPA LO QUE PASÓ!
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Autor:
Mirta C. Sly (
Online) - Publicado: 5 de octubre de 2026 a las 00:02
- Categoría: Amistad
- Lecturas: 1
- En colecciones: Poemas libres como aves.

Online)
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