La noche vino con conejos;
muchos, saltarines, coloridos
hacían círculos en derredor,
jugueteando entre mis pies.
Doblé mis rodillas; uno trepó
manso, blanco como espuma.
Me permitió acariciar su pelaje;
otro, con antifaz, saltó
rozando la punta de mi nariz.
Yo reía feliz, feliz, feliz,
rodeada en franca paz
dentro del círculo de conejos.
Hasta que un sonido quebró
ese efímero instante de lucidez.
Crucé el túnel hacia la realidad;
la luz de alerta titilaba en mi teléfono;
no quise ver, fui negación.
Se rompió otro dique,
el agua sube hacia la cintura
… huyeron los conejos.
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Autor:
Mirta C. Sly (
Offline) - Publicado: 3 de octubre de 2026 a las 00:40
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio_cuello, Tommy Duque, Fabio Robles Martínez, Lualpri, Antonio Pais, Gabriel Hernán Albornoz, Salvador Santoyo Sánchez, JUSTO ALDÚ, syglesias - El Poeta de la Nostalgia, Ricardo Castillo., LuJITar, Pedro Novoa Pavon Novoa, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo
- En colecciones: Poemas libres como aves.

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Comentarios2
¡Apa! ¿Qué pasó ahí? ¿Era un sueño o estabas pasando para el otro lado? Me dejaste descolocado esta vez. Todo venía bien con los conejos, de repente ¡zas! Se llenó todo de agua y rajaron los conejos. ¿Puedo darme el gusto de interpretar lo que quiera? Mirá que mi imaginación se va al carajo si la suelto, he.
Me gustó. Me dejó haciéndome preguntas pero me gustó.
¡¡Abrazote!!
jajajaja un paseito a la U.C.O., nada que no sea una costumbre ya! estaba lindo eso de irse, jajaja
Gracias por comentar mi poema. un abrazote de oso 🤗
jejeje. Mirta me vas a volver loco con los puerco espines y ahora conejos. Me siento en mi casita de campo.(Es una casa chiquita eh, no una finca)
Hay una hermosa y dolorosa tensión entre la ternura del sueño y el golpe de la realidad. Los conejos, con su inocencia casi onírica, construyen un pequeño refugio de paz que el sonido del teléfono viene a profanar.
Y ese final —«el agua sube hacia la cintura… huyeron los conejos»— resulta especialmente potente: basta una alarma para que el mundo imaginario se desmorone y regrese aquello de lo que la conciencia intentaba protegerse.
Una imagen delicada y, al mismo tiempo, profundamente inquietante.
Un abrazo amiga, Cuídate.
Muchisimas gracias por su opinión, valan mucho para mi.
Adoro asociar imagenes cotidianas y transformarlo en metáforas, no siempre se trata de conejos jajaja
Abrazos🫂
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