Mirta C. Sly

Los conejos

 

La noche vino con conejos;

muchos, saltarines, coloridos

hacían círculos en derredor,

jugueteando entre mis pies.

Doblé mis rodillas; uno trepó

manso, blanco como espuma.

Me permitió acariciar su pelaje;

otro, con antifaz, saltó

rozando la punta de mi nariz.

Yo reía feliz, feliz, feliz,

rodeada en franca paz

dentro del círculo de conejos.

Hasta que un sonido quebró

ese efímero instante de lucidez.

Crucé el túnel hacia la realidad;

la luz de alerta titilaba en mi teléfono;

no quise ver, fui negación.

Se rompió otro dique,

el agua sube hacia la cintura

… huyeron los conejos.