En medio e' la casa, callada,
un guanabanero, ¿pa' qué?
Dos kilos de fruta colgada
y las hojas, to' los días,
al piso a caer.
¿Triste?
¿Alegre?
No sé.
De noche, los monstruos:
ratas, pericotes,
dientes y hambre,
roe que roe.
Cae la fruta.
Pum.
Se abre contra la tierra,
blanca, güena, perdida,
y nadie se levanta.
De día, los pajaritos:
saltan que saltan,
bailan, bailan.
Ni un luto,
ni una pena.
Bailan sobre lo que cae.
Y yo aquí, en la casa,
oyendo el pum,
viendo el baile,
pa' qué pregunto.
Dos kilos de dulzura
pudriéndose pa' nada.
Y el árbol, callado,
otra vez dando.
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Autor:
El Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 2 de octubre de 2026 a las 21:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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