¡Que portento de pasión
emanaba de su cuerpo;
que sentía el alma ardiendo
cuando me entregó su amor
Como fresco girasol
que suave lo mece el viento;
con un divino embeleso
su ternura me ofreció.
Esa noche yo viví
de Afrodita su lujuria
con la caricia febril
que nos provoca locura;
pues sus labios de carmín
me llevaron a la luna.
Autor: Aníbal Rodríguez
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Autor:
Rafael Escobar (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de octubre de 2026 a las 09:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio_cuello

Offline)
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