INVENTARIO
Abro un cajón
y encuentro recibos de hace veinte años,
una llave que ya no abre ninguna puerta
y tres botones huérfanos
esperando todavía su camisa.
A veces el cuerpo
parece una casa después de una mudanza:
los muebles siguen en su sitio,
pero algo se fue
sin avisar.
Uno conserva fotografías
de gente que ya no recuerda
dónde dejó la juventud,
números de teléfono
de personas que ya no contestan,
y hasta ciertas derrotas,
como quien guarda una herramienta
por si algún día vuelve a necesitarla.
He gastado buena parte de mis años
arreglando relojes ajenos
sin preguntarme
por qué el mío siempre atrasaba.
Ahora sé
que envejecer no es cumplir años:
es descubrir que algunas preguntas
sobrevivieron a sus respuestas.
Y hay cosas que no perdimos
porque nunca fueron nuestras:
la casa que imaginamos,
el hombre que quisimos ser,
la vida que dejamos esperando
en una sala de espera
que cerró hace tiempo.
Hoy no quiero hacer cuentas.
Solo vaciar los bolsillos
y dejar sobre la mesa
todo lo que llevé conmigo
sin necesidad.
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Autor:
Wii (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de octubre de 2026 a las 00:02
- CategorÃa: Reflexión
- Lecturas: 1

Offline)
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