LA MECHE Y WCELOGAN 🔛

INVENTARIO

INVENTARIO

 

 

 

Abro un cajón

y encuentro recibos de hace veinte años,

una llave que ya no abre ninguna puerta

y tres botones huérfanos

esperando todavía su camisa.

A veces el cuerpo

parece una casa después de una mudanza:

los muebles siguen en su sitio,

pero algo se fue

sin avisar.

Uno conserva fotografías

de gente que ya no recuerda

dónde dejó la juventud,

números de teléfono

de personas que ya no contestan,

y hasta ciertas derrotas,

como quien guarda una herramienta

por si algún día vuelve a necesitarla.

He gastado buena parte de mis años

arreglando relojes ajenos

sin preguntarme

por qué el mío siempre atrasaba.

Ahora sé

que envejecer no es cumplir años:

es descubrir que algunas preguntas

sobrevivieron a sus respuestas.

Y hay cosas que no perdimos

porque nunca fueron nuestras:

la casa que imaginamos,

el hombre que quisimos ser,

la vida que dejamos esperando

en una sala de espera

que cerró hace tiempo.

Hoy no quiero hacer cuentas.

Solo vaciar los bolsillos

y dejar sobre la mesa

todo lo que llevé conmigo

sin necesidad.