Me perdí en el mundo real, por favor mientras no estoy, no se maten.
Quiero dejar de ser uno
con el umbral.
Esa delgada línea
entre lo vivo y lo muerto
se ha vuelto demasiado pequeña
desde que te fuiste.
Lloro.
Lloro como el mar golpeando las piedras
sin cansarse jamás.
Voy a llevar flores
hasta que se marchiten,
hasta que el tiempo aprenda tu nombre
y lo diga con vergüenza.
Llorar y llorar.
Porque hay dolores
que no saben hacer otra cosa
más que quedarse.
Entre el mar de tus pestañas
y el río de tus dientes
todavía encuentro restos de tu risa,
como conchas hundidas
en el fondo de mi memoria.
Yuum Kimil,
señor de la muerte,
¿por qué tomaste sus manos
antes que las mías?
Le rezo a los antiguos dioses
para que exista otro camino,
otro cielo debajo de la tierra,
donde los cuerpos cansados
puedan volver a encontrarse.
Dicen que el alma cruza sola,
pero yo no quiero cruzar sin ti.
In wóol still tu yáanal lu’um.
Mi corazón sigue bajo la tierra contigo.
Y cuando llegue mi amanecer oscuro,
cuando mis huesos también aprendan silencio,
quiero verte esperándome
del otro lado del agua negra,
quiero reconocerte incluso muerto,
quiero que nuestras sombras
se sienten juntas
en el reino de Xibalbá,
como dos amantes cansados
que por fin dejaron de despedirse.
Entonces lloraré una última vez,
no de tristeza,
sino de alivio.
Porque después de tanto duelo,
después de tanto mar dentro del pecho,
volveré a tocarte
sin miedo a perderte otra vez.
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Autor:
Dor (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de septiembre de 2026 a las 15:52
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
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