Carta a la soledad

Rafael Parra Barrios

 

 

Carta a la soledad

 

​Te confieso que tenía tantos planes y deseos de sentirte que me dolió tu repentina trashumancia. Desapareciste en silencio, hurtándome el adiós y dejando la magia del café en suspenso, junto a la ilusión de compartirlo con tu aroma.

 

​Cuando estoy acompañado y tú no estás, valoro aún más lo que eres, mi solícita soledad, esa que me cubre de pétalos y perfume, y me colma de poemas nacidos de la sinergia que somos. 

 

Un vínculo genuino e inherente como el nuestro no merece desvanecerse en la prisa ni en los arcanos instantes de la vida.

 

​Creí que nos veríamos antes de evaporarte. Qué lástima que el tiempo no nos permitiera honrar en presencia el imán que nos une, ese refugio donde solo cabemos los dos.

 

​Creo que no alcanzas a imaginar cuánto te extraño; solo Dios lo sabe, y tú, cómplice del tiempo y de la atmósfera, bien tienes que saberlo y airear de nuevo mis horas. 

 

​Nos debemos esa tregua frente a una taza de café, entre la sombra refrescante que eres y la solitud cobijante que soy, devolviéndome el silencio en el florido jardín de nuestro hábitat y existencia.

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  • Autor: Rafael Parra Barrios (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 29 de septiembre de 2026 a las 18:25
  • Categoría: Carta
  • Lecturas: 1


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