Estimad@s y querid@s amig@s del portal, quiero comentarles que estaré durante algún tiempo entrando y saliendo según me permitan las circunstancias personales.
Ha sido un placer disfrutar de vuestra compañía y una gran satisfacción el publicar mis poemas en tan lindo portal.
Espero que mi ausencia no se demore durante mucho tiempo.
Os mando un fraternal abrazo desde mi tierra andaluza.
En la soledad de sus pensamientos
Con sus lentos pasos, inmerso camina con sus pensamientos por la callejuela,
una estrecha calle donde el sol no llega, cubriendo de sombra todos ese camino
que le va dirigiendo hasta la plazuela, donde allí se encuentra con la antigua iglesia
y sus altas torres de campanas viejas, de fundido bronce que, a difunto suenan.
Allí, esperan todos con sus ropas negras, con caras muy serias de resignación.
Hacía ya tiempo de su larga ausencia y pocos sabían dónde se encontraba,
habiendo partido del pequeño pueblo sin dejar certeza de donde habitaba
y fueron las causas de tales desgracias las que se pusieron, a seguir su sombra
cual cuerpo vagando ante sol del estío. En la margen de un río, allí se encontraba
en una cabaña muy destartalada, hecha de maderas y plásticos viejos
con techo de cañas y algunas palmeras. Tenía una barba muy espesa y el pelo muy largo,
con raídas ropas y medio descalzo, ligero de carnes, sus pies y sus brazos.
Nada había salido como él esperaba y el tiempo pasaba sin hallar la forma de encontrar
trabajo y tener un sueldo bien remunerado y volver a casa donde están sus padres y ofrecerles
todo lo que había ganado y hacerlos felices con su nuevo trabajo.
No alcanzó la gloria, todo lo contrario, pasaban los días y al ver su fracaso, se negó a volver
con las manos vacías y un gran desengaño.
Cuándo le dijeron con palabras tiernas, los tristes motivos del citado encuentro, sus
ojos vidriosos de opaco cristal lloraron las penas cuán un vendaval, quedó arrodillado en la
húmeda tierra dentro de la choza donde él vivía, pidiendo la muerte como triste final.
No lo abandonaron, allí se quedaron junto a su cabaña viendo aquel despojo sin poder hablar,
porque en su garganta un nudo tenía que a él le impedía hasta respirar, ahogando su cuerpo
de triste agonía y mucho pesar.
Con los ojos fijos sin dónde mirar, allí lo asearon, sin decir palabras hasta verlo listo para
caminar y volver al pueblo donde lo esperaban de cuerpo presente, en dos ataúdes delante
el altar, su padre y su madre antes de marchar, a la santa tierra de la eternidad.
José Ares Mateos
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Autor:
Menesteo (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 28 de septiembre de 2026 a las 07:21
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos del portal aquí les dejo una brevísima, triste y ficticia historia de mis momentos lúcidos, guardado en la libreta de apuntes de mis momentos poéticos.\r\nIré subiendo de vez en cuando una pequeña historia para compartirla con todos vosotros.\r\nUn afectuoso abrazo desde la distancia.\r\nJosé Ares.\r\n
- Categoría: Sin clasificar
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