Sudor, saliva, semen, sangre y flujo
se persiguen, se mezclan y dan su fruto.
Hoy la carne celebra su instinto crudo
con la danza voraz de cuerpos desnudos
que se arañan, se muerden, se hacen rasguños
con un grito salvaje, ronco y profundo.
Es la vida que late en su estado puro;
el poder del deseo, el placer oculto
que te brota del pecho latiente y rudo.
Sin más ley que el instinto, febril y brusco,
animales trenzados en un tumulto,
que caen extenuados, del todo mudos.
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Autor:
El desalmado (
Offline) - Publicado: 27 de septiembre de 2026 a las 13:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
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