El desalmado

INSTINTO CRUDO

Sudor, saliva, semen, sangre y flujo

se persiguen, se mezclan y dan su fruto.

Hoy la carne celebra su instinto crudo

con la danza voraz de cuerpos desnudos

que se arañan, se muerden, se hacen rasguños

con un grito salvaje, ronco y profundo.

Es la vida que late en su estado puro;

el poder del deseo, el placer oculto

que te brota del pecho latiente y rudo.

Sin más ley que el impulso, febril y brusco,

animales trenzados en un tumulto,

que caen extenuados, del todo mudos.