He dejado una flor muerta
sobre la mesa desierta,
un libro cayó al piso
con un eco sordo
en las paredes desnudas.
Es mi casa
un agujero vacío
sin sensaciones
sin nostalgias
allí nada pasó
tan sólo el tiempo
acumuló sombras y polvo
pero ningún recuerdo amado.
Hubiese querido, Caracol,
tu casa,
que guarda las voces del mar,
si al menos tu refugio
de concha, arena y sal.
Allá, lejanas,
infinitas luces comparten su noche,
mas el hombre aquí
hoy
levanta el cáliz
muerde el pan
solo.
es su cena cotidiana
es su sentarse a la mesa
todos los días
a rumiar sus horas tristes.
Sale a la calle
todos los días
a respirar indiferencia
la misma soledad
afuera y adentro
la misma hostilidad.
Una mano tendida al viento
no la coge nadie
cae sobre la mesa,
muerta,
sobre
la muerta flor.
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Autor:
Eduardo Palacios (
Online) - Publicado: 25 de septiembre de 2026 a las 07:14
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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