Eduardo Palacios

MARCHITA FLOR

 

He dejado una flor muerta

sobre la mesa desierta,

un libro cayó al piso

con un eco sordo

en las paredes desnudas.

Es mi casa

un agujero vacío

sin sensaciones

sin nostalgias

allí nada pasó

tan sólo el tiempo

acumuló sombras y polvo

pero ningún recuerdo amado.

Hubiese querido, Caracol,

tu casa,

que guarda las voces del mar,

si al menos tu refugio

de concha, arena y sal.

 

Allá, lejanas,

infinitas luces comparten su noche,

mas el hombre aquí

hoy

levanta el cáliz

muerde el pan

solo.

es su cena cotidiana

es su sentarse a la mesa

todos los días

a rumiar sus horas tristes.

Sale a la calle

todos los días

a respirar indiferencia

la misma soledad

afuera y adentro

la misma hostilidad.

Una mano tendida al viento

no la coge nadie

cae sobre la mesa,

muerta,

sobre

la muerta flor.