Colocó la rosa sobre el féretro, cerro sus ojos y exsalo. Con suavidad y delicadeza, lentamente de su amor se despidió. Sus ojos bien cerrados, y en un instante inesperado, su alma se quebró. Y ahora baga sin rumbo, sola, en profunda soledad, existiendo entre abrojos anhelando el funeral, envuelta en los recuerdos de una vida que se da.
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Autor:
Ramiro E. Ruales Jurado (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 25 de septiembre de 2026 a las 00:19
- Comentario del autor sobre el poema: Silencio
- Categoría: Triste
- Lecturas: 1

Online)
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