Tener el valor
de mirar fijamente el sol,
así, de frente.
Dejar que arda,
que queme,
que ciegue.
Entonces los ojos cansados
se entregan a la oscuridad
para volver frente a este mundo
que quiere ser visto
en las flores que despiertan,
con los besos del sol,
en el brillo del agua
y el color
del canto de un niño
-
Autor:
Luisa Arciniegas (
Online) - Publicado: 23 de septiembre de 2026 a las 21:28
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.