Hoy traigo flores amarillas,
no para adornar la tarde,
sino para poner luz en tu nombre
y que el otoño de mis dudas
no encuentre dónde esconderse.
Las escogí como quien recoge del sol
un puñado de pequeñas promesas,
y las llevé hasta tu puerta
con el corazón descalzo.
Cada pétalo conoce tu secreto,
cada tallo pronuncia tu presencia,
y en su amarillo tiembla una música
que solo escucha mi esperanza.
Si alguna vez la tristeza
toca despacio tu ventana,
deja que estas flores le cierren el paso;
que sepan decirte lo que mi voz calla
cuando el amor me deja sin palabras.
Porque amarte no es poseerte:
es contemplar cómo floreces
sin arrancarte tu primavera.
Y si mañana el tiempo las marchita,
habrán cumplido su destino:
llevar hasta tus manos, por un instante,
la parte más luminosa de mi alma.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de septiembre de 2026 a las 07:46
- Comentario del autor sobre el poema: El 21 de septiembre, las flores amarillas vuelven a convertirse en un hermoso símbolo de amor, esperanza y renovación. Por motivos ajenos a mi voluntad, no pude compartir ese día este poema, escrito y dedicado especialmente a mi esposa, pero también a todas las parejas de este portal que todavía encuentran en el amor una razón para florecer. Lo publico hoy con la misma intención con que fue escrito: porque las flores pueden marchitarse, las fechas pueden pasar, pero cuando nacen del corazón, el amor no tiene calendario.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Offline)
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