Devuélvannos la vida
cuando éramos felices,
donde las tardes grises
no tenían cabida.
No había preocupaciones,
nos reuníamos los amigos,
todos llenos de ilusiones;
peleábamos, sí, sin hacernos enemigos.
El olor a tierra mojada,
jugando fútbol bajo aguaceros;
aún tengo señas de las patadas.
Último gol ganaba, y no había trofeo.
Devuélvannos aquellas tardes
en que el tiempo no importaba,
cuando mamá desde la puerta
por nuestro nombre nos llamaba.
Cuando una bicicleta vieja
era un carro de carreras,
y bastaban unas monedas
para sentir que todo tuvieras.
No había mensajes ni estados,
pero sabíamos dónde encontrarnos;
no hacía falta estar conectados
para nunca desconectarnos.
Volvíamos llenos de barro,
con las rodillas raspadas,
y al día siguiente temprano
como si no hubiera pasado nada.
Qué extraño se vuelve crecer:
tenemos lo que antes soñábamos,
pero daríamos lo que tenemos
por volver a donde jugábamos.
Devuélvannos la vida,
aunque sea un momento,
que quiero volver a esa esquina
donde éramos ricos sin saberlo.
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Autor:
Gerald Flores (
Online) - Publicado: 23 de septiembre de 2026 a las 04:12
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- Usuarios favoritos de este poema: Voz

Online)
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