Gerald Flores

Éramos ricos

Devuélvannos la vida

cuando éramos felices,

donde las tardes grises

no tenían cabida.

 

No había preocupaciones,

nos reuníamos los amigos,

todos llenos de ilusiones;

peleábamos, sí, sin hacernos enemigos.

 

El olor a tierra mojada,

jugando fútbol bajo aguaceros;

aún tengo señas de las patadas.

Último gol ganaba, y no había trofeo.

 

Devuélvannos aquellas tardes

en que el tiempo no importaba,

cuando mamá desde la puerta

por nuestro nombre nos llamaba.

 

Cuando una bicicleta vieja

era un carro de carreras,

y bastaban unas monedas

para sentir que todo tuvieras.

 

No había mensajes ni estados,

pero sabíamos dónde encontrarnos;

no hacía falta estar conectados

para nunca desconectarnos.

 

Volvíamos llenos de barro,

con las rodillas raspadas,

y al día siguiente temprano

como si no hubiera pasado nada.

 

Qué extraño se vuelve crecer:

tenemos lo que antes soñábamos,

pero daríamos lo que tenemos

por volver a donde jugábamos.

 

Devuélvannos la vida,

aunque sea un momento,

que quiero volver a esa esquina

donde éramos ricos sin saberlo.