Tu verbo se proclama heraldo de gran virtud,
más tu conducta niega su antigua condición;
la máscara declama solemne convicción,
y muere entre tus actos la voz de rectitud.
No basta el pensamiento si falta consecuencia;
ni el verbo se sostiene sin fiel demostración;
La vida desmiente tu altiva declaración
cuando el acto desmiente la propia transparencia.
Si afirmas lo que eres, sostén bien tu proceder.
Cada acto desnuda la más íntima razón.
y aquello que proclamas no puedes desmentir.
Quien mata su discurso renuncia a su deber;
Deja sus huellas hondas de la contradicción.
Su palabra se pierde sin saber bien vivir.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de septiembre de 2026 a las 09:01
- Comentario del autor sobre el poema: Aunque el fondo de "Matar tu discurso" puede interpretarse desde distintas perspectivas —ética, personal, moral o incluso existencial—, el contexto en que fue escrito responde particularmente a una realidad que observo en la conducta de ciertos líderes y gobernantes. El poema apunta a quienes construyen su imagen pública sobre discursos de virtud, transparencia y principios, pero modifican sus palabras según cambian las circunstancias, los intereses o las conveniencias del momento. Hoy sostienen una posición con absoluta convicción y mañana defienden exactamente lo contrario, sin explicar la contradicción ni asumir responsabilidad por lo que ayer proclamaron. Por eso, "matar tu discurso" no significa simplemente cambiar de opinión. Cambiar de opinión puede ser legítimo cuando existen razones para hacerlo. Lo cuestionable es abandonar los principios proclamados sin coherencia, como si la palabra empeñada careciera de memoria. En última instancia, el poema plantea una pregunta sencilla pero incómoda: ¿qué valor tiene la palabra de quien constantemente desmiente con sus actos lo que ayer afirmaba con su voz? Porque un discurso puede ser brillante, solemne y persuasivo; pero cuando la conducta lo contradice de manera reiterada, la palabra termina perdiendo su credibilidad. Y quien no puede sostener su propia palabra difícilmente puede pedir confianza a los demás.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: benchy43

Offline)
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