JUSTO ALDÚ

MATAR TU DISCURSO

Tu verbo se proclama heraldo de gran virtud,
más tu conducta niega su antigua condición;
la máscara declama solemne convicción,
y muere entre tus actos la voz de rectitud.

No basta el pensamiento si falta consecuencia;
ni el verbo se sostiene sin fiel demostración;
La vida desmiente tu altiva declaración
cuando el acto traiciona la propia transparencia.

Si afirmas lo que eres, sostén bien tu proceder.
Cada acto desnuda la más íntima razón.
y aquello que proclamas no puedes desmentir.

Quien mata su discurso renuncia a su deber;
Deja sus huellas hondas de la contradicción.
Su palabra se pierde sin saber bien vivir.

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