nos despertamos una mañana
y el mundo había cambiado.
Disney había perdido su magia.
La Gran Muralla parecía más chica.
Nueva York había dejado de dormir,
y ningún camino parecía tener ganas
de llevarnos a Roma.
un virusito
se puso una corona
y se convirtió en el rey del mundo.
no era gran cosa ese rey.
tan solo un hijo de puta microscópico
con gusto por las calles vacías.
de pronto,
un abrazo podía matarte.
un beso podía convertirse en un arma,
la vieja de al lado
se convirtió en un número en una pantalla.
y alguien dijo:
no se preocupen,
solo mata a los viejos.
nuestros padres
pasaron de pronto a formar parte de las estadísticas.
nunca habíamos mirado
nuestras propias manos,
imaginándolas
arrugadas y temblando.
hicimos cola para comprar papel higiénico
como si el fin del mundo
exigiera tener el culo limpio.
nos reímos de los memes
hasta que los memes dejaron de tener gracia.
y entonces dejamos de reírnos.
nos tapamos la boca con tapabocas
y descubrimos
cuánto miedo
podía caber detrás de ellos.
nos lavamos las manos
una y otra vez,
como Poncio Pilato,
tratando de borrar
esa pequeña verdad de mierda:
éramos frágiles.
y lo peor,
siempre lo habíamos sabido.
el virus no nos lo contó.
solamente prendió la luz.
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Autor:
Pablo Alfonso (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 22:04
- Comentario del autor sobre el poema: Lo escribí en aquellos días raros en que el mundo se fue al carajo. Entre miedo, mate y alguna puteada, salió este poema.
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 1

Offline)
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