Pablo Alfonso

Qué manera de irse todo a la mierda

nos despertamos una mañana

y el mundo había cambiado.

Disney había perdido su magia.

La Gran Muralla parecía más chica.

Nueva York había dejado de dormir,

y ningún camino parecía tener ganas

de llevarnos a Roma.

un virusito

se puso una corona

y se convirtió en el rey del mundo.

no era gran cosa ese rey.

tan solo un hijo de puta microscópico

con gusto por las calles vacías.

de pronto,

un abrazo podía matarte.

un beso podía convertirse en un arma,

la vieja de al lado

se convirtió en un número en una pantalla.

y alguien dijo:

no se preocupen,

solo mata a los viejos.

nuestros padres

pasaron de pronto a formar parte de las estadísticas.

nunca habíamos mirado

nuestras propias manos,

imaginándolas

arrugadas y temblando.

hicimos cola para comprar papel higiénico

como si el fin del mundo

exigiera tener el culo limpio.

nos reímos de los memes

hasta que los memes dejaron de tener gracia.

y entonces dejamos de reírnos.

nos tapamos la boca con tapabocas

y descubrimos

cuánto miedo

podía caber detrás de ellos.

nos lavamos las manos

una y otra vez,

como Poncio Pilato,

tratando de borrar

esa pequeña verdad de mierda:

éramos frágiles.

y lo peor,

siempre lo habíamos sabido.

el virus no nos lo contó.

solamente prendió la luz.