Mandela

🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮


AVISO DE AUSENCIA DE 🇳🇮Samuel Dixon🇳🇮
Soy Licenciado en Lengua y Literatura, en aras de futuro y amistad.

Presentado por Poemas del Alma

 

Mandela

​La lira va a contar
la historia del bastión del continente,
capaz de derribar,
con ánimo valiente,
el muro del ultraje más hiriente.

​Un canto a la hermandad
que nace desde el fondo del abismo,
buscando la equidad,
venciendo el vil racismo,
hallando la justicia en uno mismo.

​En tierra de Mvezo,
nació de la corona un artificio;
allí tuvo comienzo,
con temple y muy buen juicio,
un líder destinado al sacrificio.

​Rolihlahla al nacer,
oyó en las asambleas el consejo;
de los ancianos ver
el imparcial reflejo,
sembró la democracia en el bosquejo.

​La ley en Johannesburgo,
vistió de abogacía el pensamiento;
buscando un buen demiurgo,
frenó el arrollamiento
que el negro padecía al sufrimiento.

​Con «Liga Juvenil»,
soñó la Carta de la Libertad;
un pueblo de marfil,
con plena dignidad,
marcando nuevas sendas de igualdad.

​El régimen brutal,
impuso el apartheid en la pradera;
con saña criminal,
alzó una gran barrera
que dividió la patria por entera.

​Los textos del saber,
abrieron en su mente una lumbrera;
Thoreau le dio el deber,
de no seguir la acera
del orden que el tirano dispusiera.

​De Gandhi la lección,
concatenó la firme resistencia;
moviendo la nación,
buscando la conciencia
para apagar el fuego y la violencia.

​Mas viendo la opresión,
el brazo armado tuvo su destino;
la dura rebelión,
marcó al fin el camino,
buscando defender al campesino.

​La fuerza del obrero,
unió en la mina el puño levantado;
el líder compañero,
al pueblo encarcelado,
dejó en la huelga el grito organizado.

​Las féminas de pie,
guardaron el fulgor de la trinchera;
con dulce y viva fe,
alzando la bandera
cuando la oscuridad mostró su fiera.

​Su ideario no fue el odio,
tampoco fue el dominio y jerarquía;
buscó en el nuevo podio
romper la cruel jauría
de la marginación y oligarquía.

​Aunó que libertad
no empieza al terminar el descontento,
sino la facultad
de dar al pensamiento
respeto, voluntad y crecimiento.

No es libre solo el ser 
que rompe las cadenas de sus manos,
sino vivir y hacer
que el prójimo y hermanos
no sufran la opresión de los tiranos.

​La democracia plena,
donde la voz del pobre sea escuchada;
sin casta ni condena,
con gracia restaurada,
en una patria justa y respetada.

​De frente al tribunal,
en Rivonia sostuvo la bandera;
«Es este mi ideal,
la vida sin trinchera
por una patria libre y duradera».

​La cárcel llegó al fin,
en Robben enfrentó el confinamiento;
allí, en aquel jardín,
templó su sufrimiento,
sin dar al opresor el vencimiento.

​La celda fue un altar,
escuela de doctrina y pensamiento;
propuso no callar,
forjando en el tormento
el aula del heroico movimiento.

​De Tolstói el volumen,
en Robben Island fue la gran lumbrera;
le dio el sabio resumen
de Kutúzov y espera,
venciendo al opresor de otra manera.

​Un libro de poemas,
el Invictus guardado en la memoria,
rompió muchos esquemas,
cambió la vieja historia,
haciendo del esclavo una victoria.

La voz se hizo escuchar: 
«Soy el invicto dueño de mi ser, 
el hombre que al luchar, 
al fin pudo vencer
la sombra de la reja y del poder». 

​Dos décadas y más,
el mundo reclamó excarcelación;
dejando el odio atrás,
frenó la represión,
pidiendo para todos comunión.

​El Ubuntu ancestral,
le enseñó que la vida es compartida;
su norma espiritual:
la fe restablecida,
curando la nación adolorida.

​La mesa de la unión,
convenció al opresor y al oprimido;
salvando a la nación,
el odio fue vencido,
naciendo un nuevo pueblo compartido.

​Verdad y sanación,
con Tutu como guía del proceso;
buscar la confesión,
sin sed de retroceso,
logrando la justicia en el suceso.

​El voto universal,
llevó su apelativo a presidencia;
un hito sin igual,
venciendo la inclemencia,
dejando atrás los días de demencia.

​El juego del rugby,
unió las dos facciones separadas;
el triunfo brilló ahí,
las almas abrazadas
quedaron para siempre vinculadas.

​Dejó el poder real,
sabiendo que la patria continuaba;
su gesto fraternal,
al mundo demostraba
que toda democracia en paz reinaba.

​Cruzó cada frontera,
llevando la concordia a otras naciones;
el fin dio a la lumbrera
de viejas divisiones,
sembrando la hermandad entre regiones.

​Contra el estigma cruel,
alzó su voz por la salud del hombre;
congruente a su papel,
grabó con luz su nombre,
haciendo que la tierra el bien alfombre.

​Apaga el verso oh lira,
mas no lo que Madiba ha encendido;
el mundo entero mira
su nombre no vencido,
que luz toma en el pueblo redimido.

​Gigante de la paz,
su huella en la memoria permanece;
su espíritu sagaz
en la justicia crece,
y en la conciencia humana resplandece.

                             Samuel Dixon
                  Achuapa-León, Nicaragua 
                    20 de septiembre, 2026

Ver métrica de este poema
  • Autor: Samuel Dixon (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 12:10
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1
  • En colecciones: Transparencia.


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.