Al azulejo del bar,
frío, limpio y con empaque,
le hace el aceite un ataque
y el vapor de un buen guisar.
Sufre el chato al chorrear,
padece el vermú en su esquina,
y entre grasa y aguardiente,
mira impasible a la gente
con su mugre cristalina.
Es de Madrid este lienzo
donde el borracho tropieza,
que empieza con la cerveza
y acaba con el comienzo.
Ni el fregado más intenso
le borra el siglo pasado:
blanco fiero, reluciente,
que aguanta el codo imprudente
del parroquiano cansado.
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 09:17
- Comentario del autor sobre el poema: Soneto dedicado a los azulejos de las paredes que decoran la tasca de la Calle Sagasta de Madrid, portada rojo vino de madera y en el interior, buenos alimentos y maravillas de azulejos blancos impolutos. Por conservar la tradición
- Categoría: Sociopolítico
- Lecturas: 1

Online)
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