Nadie es perfecto, ni siquiera el cielo
que a veces se deshace en su tormenta;
también la luz tropieza con el suelo
y alguna estrella su fulgor revienta.
Nadie camina indemne por la vida,
cada cual lleva dentro cicatrices;
la dicha suele andar desprevenida
y el dolor nos enseña sus raíces.
No busques al humano sin fisuras,
ni al santo que jamás mordió la duda;
hasta el reloj conoce sus fracturas
y el tiempo, alguna vez, también se muda.
Tal vez perfección sea un espejismo:
querer ser impecable es otro abismo.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de septiembre de 2026 a las 02:44
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: LOURDES TARRATS

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