JUSTO ALDÚ

NADIE ES PERFECTO

Nadie es perfecto, ni siquiera el cielo
que a veces se deshace en su tormenta;
también la luz tropieza con el suelo
y alguna estrella su fulgor revienta.

Nadie camina indemne por la vida,
cada cual lleva dentro cicatrices;
la dicha suele andar desprevenida
y el dolor nos enseña sus raíces.

No busques al humano sin fisuras,
ni al santo que jamás mordió la duda;
hasta el reloj conoce sus fracturas
y el tiempo, alguna vez, también se muda.

Tal vez perfección sea un espejismo:
querer ser impecable es otro abismo.

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